Edición No. 139   Quito, 23 de Agosto de 2005
           
 
 
 
   
   
   
   
   
 
 
 
 
       
 
INCENTIVOS
 
 
 
 
Se han escrito infinidad de libros y artículos sobre el tema y se han propuesto distintos planes; pero los problemas siempre afloran. Incluso, la influencia del dinero en el comportamiento de las personas en los puestos de trabajo ha sido y es motivo de estudio.

Quienes han ahondado en el tema han expresado, con frecuencia, que no es el único motivador para trabajar más y mejor. Un libro clásico sobre el tema es Money and Motivation, de William Foote Whyte.
 
       
 

En éste se hace hincapié en que el aumento de la productividad no sólo depende de los incentivos monetarios sino también de las relaciones humanas en la organización. Por ejemplo: necesidades personales, relaciones dentro de un grupo, relaciones entre grupos y el “sistema social” de la organización en su conjunto.

Los expertos en el tema salarial han producido una serie de recomendaciones de tipo general que ayudan a diseñar planes de incentivos. Señalan en primer lugar que, antes de ponerlos en práctica, se debe partir de salarios básicos “razonables,” de mercado o competitivos. De lo contrario, los trabajadores a quienes se trata de incentivar interpretarán que se está en presencia de una manipulación y los incentivos se verán como inadecuados o contradictorios con los objetivos del plan.

¿Cuáles son éstos?
• Que los incentivados hagan un esfuerzo adicional.
• Que el esfuerzo adicional sea hecho en la dirección deseada por la gerencia.
• Que se provean incentivos que varíen con los altibajos del negocio.

Los expertos también resaltan que un plan de incentivos, debe satisfacer las necesidades de los trabajadores y estar bien diseñado y bien puesto en práctica. Su éxito depende de la situación laboral reinante en la organización: si la “moral” es alta, si los trabajadores sienten que son tratados en forma justa y si las relaciones con la gerencia son buenas. La empresa, por su parte, debe tener claro, no sólo los montos a pagar a los trabajadores por su esfuerzo adicional sino también los costos de su diseño, puesta en práctica y administración.

Recomendaciones formuladas por los expertos:
• El plan debe tener sentido para el grupo al cual se dirigen los incentivos. Es decir, debe tenerlo desde el punto de vista de la gerencia y desde el punto de vista del grupo de trabajadores.
• El plan debe ser visto como equitativo: no exigir mucho y dar poco o no favorecer a un grupo de trabajadores en desmedro de otros.
• Los trabajadores deben poder controlar los resultados y las recompensas derivadas del esfuerzo adicional requerido. Es decir, “si produzco o vendo tanto más, sé que cobro más”.
• El diseño del plan debe enfocarse a resultados y ser comunicado a los trabajadores y comprendido por éstos. Un plan desconocido o complicado difícilmente cumple su papel de incentivar un determinado comportamiento.
• Las recompensas ofrecidas en el plan deben hacerse efectivas sin mayores demoras; es decir, deben estar sincronizadas con el desempeño esperado.
• La gerencia o aquellos a cargo del plan de incentivos deben escuchar a los trabajadores y aclarar cualquier consulta o inquietud que éstos manifiesten.
• Los juicios subjetivos emitidos por superiores jerárquicos no deben ser utilizados para evaluar resultados.

Como dice un amigo mío: el dinero no es todo en la vida; pero calma los nervios.

 
       
 
Autor: Dr. Guillermo S. Edelberg
 
       
       
© 2004 CAPTUR, Temas Turísticos es una publicación de la Cámara Provincial de Turismo de Pichincha, Quito-Ecuador
ESTE CORREO NO ES SPAM. En concordancia con el artículo 22 del Reglamento General a la Ley de Comercio Electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos, usted puede CANCELAR SU SUSCRIPCIÓN enviando un correo electrónico a tecnico@captur.com.
Si usted no desea recibir esta información o la está recibiendo por error, haga click aquí para cancelar el envío.