Este artículo publicado por la señora Florencia Lucero, no ha sido editado, lo hemos transcrito por su contenido útil e interesante y lo aplicable que puede ser el caso Argentino para quienes hacen turismo rural en el Ecuador.
“El Ingeniero Agrónomo Ernesto Barrera es el coordinador del Postgrado de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la UBA. En una entrevista cuenta en que consiste el agroturismo y el potencial que tiene Argentina.
¿Qué es y qué no es turismo rural? ¿Es lo mismo agroturismo?
Entendemos por turismo rural a las actividades que realizan los visitantes en zonas rurales donde toman contacto activo con la población local en un marco de respeto por el entorno y la cultura local.
Las modalidades que presenta el turismo rural son numerosas. Agroturismo, turismo ecológico, deportivo, religioso, de negocios, científico y otras muchas más.
El agroturismo se caracteriza por la participación de los turistas y visitantes en los procesos productivos del campo y por el contacto con la familia de los agricultores. Pesca y caza también son actividades propias del turismo rural, pero los visitantes pueden no manifestar interés por los procesos productivos del agro, lo mismo sucede con el turismo religioso, esotérico o de otro tipo: las motivaciones de los turistas pueden estar alejadas de lo agrario, pero están en una zona rural e interactúan con la población residente que es beneficiaria de la actividad y entonces hablamos de turismo rural.
Un centro de esquí radicado en una zona rural no es turismo rural, allí la interacción con los residentes no es importante y aunque estén localizados en entornos rurales y en medio de la selva, un all inclusive tampoco es turismo rural por el mismo motivo. Notemos que cuando alguien se hospeda en cualquier país en un All Inclusive típico se va sin conocer el país y su cultura. El turismo rural es la contracara.
¿Cuáles son las fortalezas de América Latina y de la industria turística para desarrollar con éxito este nicho?
La principal fortaleza de América Latina para desarrollar ésta actividad es la prodigalidad de su naturaleza y el hecho de contar con culturas singulares. Por ese motivo observamos con prevención los modelos de turismo rural que privilegian los aspectos hoteleros.
No quiero decir que no tenga importancia la hotelería, sino que la motivación de un turista rural en América Latina debe asociarse más a actividades culturales propias de cada región y también al contacto con los amplios espacios de naturaleza: nuestra gran ventaja frente a Europa.
Hablamos de un negocio, de un agronegocio que incorpora a los productores y que precisamente es rentable porque aquellos parten de un capital –que tienen para la actividad agraria, pero que está ocioso en términos turísticos.
Si los productores tienen que construir hoteles en el campo, el negocio es otro y difícilmente sea rentable porque la ocupación de los establecimientos suele ser baja.
Además se corre el riesgo de que pierda identidad y consecuentemente el principal atractivo para los visitantes.
Encontrar el equilibrio entre identidad, servicios ofrecidos, infraestructura y precios es uno de los desafíos del turismo rural.
¿Qué tan importantes son las certificaciones de calidad en este segmento y qué tipo de certificaciones existen para hospedajes y destinos?
Para el turismo rural no existen certificados específicos en América Latina. Estamos trabajando en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires en su diseño, atendiendo a los temas identidad, ambiente e infraestructura.
Nuestro objetivo es lanzar una propuesta para toda la región, para lo cuál estamos asociándonos con el Centro de Estudios Turísticos de la Universidad de Guadalajara.
El tema es importante porque existe mucha confusión en el mercado dada la amplitud de conceptos que se manejan.
¿Cómo se prepara un producto agroturístico y cómo se comercializa?
Los recursos son la base de la preparación de un producto de agroturismo o de turismo rural en un sentido más amplio. Hablando estrictamente de agroturismo es necesario prestar especial atención a las actividades agrarias y al desarrollo de entretenciones vinculadas con las mismas.
Es muy importante ser consistentes en la oferta: su presentación comercial, la gastronomía, la decoración y por supuesto las actividades. Tratar de vincular todo con el contenido medular de la propuesta.
Con relación a la comercialización del producto debe señalarse que la mayor parte de la oferta es una oferta de nicho. Dos establecimientos ubicados en la misma región, con la misma superficie, similares actividades e idéntica infraestructura se convierten en dos productos completamente diferentes al ser atendidos por familias de diferente origen cultural. Radica aquí la principal dificultad para comercializar turismo rural.
Las empresas deben conocer al dedillo cada establecimiento. Es muy diferente a comercializar un hotel de cadena en el que uno conociendo una habitación en una ciudad y el servicio que ofrecen, conoce los de todo el mundo por el grado de estandarización. Turismo rural es lo contrario de estandarización.
Otra dificultad propia del negocio es que los turistas que se hospedan en establecimientos rurales al retirarse lo hacen como amigos de los dueños. Estos suelen ofrecerle la comisión de agencia como descuento para las próximas visitas. Se trata en general de agricultores que administran pequeños negocios que sin la agricultura no serían rentables y que en general carecen de profesionalismo.
No veo al tema como un negocio masivo de las empresas de turismo, sino como un nicho para que se especialicen algunas y por supuesto como una oferta crecientemente atractiva para las empresas receptivas internacionales.
¿Según su perspectiva del negocio, qué le hace falta a la industria turística latinoamericana para sacar más partido de este segmento?
Una mejor organización de los productos de manera que puedan operarse como rutas o generando regiones y destinos con una cobertura amplia de oferta. También un apoyo de los gobiernos en materia de promoción.
Pienso en productos interesantes para ofrecer en conjunto en toda la región, por ejemplo “Las rutas Alimentarias de América”.