¿Nos hemos parado a pensar cuál es el origen de todas estas tradiciones que continuamos, sin darnos cuenta, todos los años por Navidad?
Navidad el 25 de diciembre
Fue establecida por San Cirilo, quien designó una comisión de teólogos para determinar la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo, con el permiso del papa Julio I. Se designó el 25 de diciembre como la más apropiada.
El nacimiento o pesebre
La tradición se generó en el siglo XIII, cuando San Francisco de Asís quiso celebrar una Navidad lo más realista posible y, con el permiso papal, instaló un pesebre con paja dentro de una cueva, puso una imagen del Niño Jesús y un buey y una mula vivos junto a ella. Y en ese escenario celebró en 1223 la misa de Nochebuena. El éxito de esta humilde representación del pesebre fue tal, que rápidamente se extendió a toda Italia, posteriormente en España, Hispanoamérica y Francia.
Este santo nació en el siglo III en Patras (Grecia), en el seno de una familia adinerada. A la muerte de sus padres regaló todos sus bienes y optó por la vida religiosa. Con sólo 19 años fue ordenado sacerdote y pronto arzobispo de Myra. Su fama de generosidad para con los niños trascendió su región, atribuyéndosele todo tipo de milagros y leyendas.
A una de ellas le debió el mito de repartidor de regalos, que le convertiría finalmente en Santa Claus. Y los milagros fueron tantos que acabó convirtiéndose en patrón de un sinfín de colectivos (navegantes, boticarios, muchachas...) y de pueblos (vikingos, rusos...). En el siglo XI, el robo de sus huesos promocionó su fama por toda Europa. A mediados del siglo XIII su conmemoración pasó de la primavera al 6 de diciembre y su figura se relacionó con los niños, a quienes dejaba regalos vestido de obispo y montado en burro. La contrarreforma católica supuso que, sin renunciar al día de su festividad, pasara a entregar los regalos el 25 de diciembre, tal y como lo hacía el Niño Jesús según la tradición de esos tiempos y que aún hoy continúa en algunos puntos de Latinoamérica.
El origen del árbol navideño se remonta a la época comprendida entre el segundo y tercer milenio a.c. En aquel entonces, una gran variedad de pueblos indoeuropeos que se estaban expandiendo por Europa y Asia tenían a los árboles como expresión de las fuerzas fecundantes de la madre naturaleza, por lo que les rendían culto. El fuerte roble fue en muchos casos el árbol rey. Al llegar la caducidad de sus hojas, su aspecto desolado era compensado con diferentes adornos tratando de atraer el espíritu de la naturaleza que se creía huido. La leyenda cuenta que en la primera mitad del siglo VIII un roble que los paganos creían sagrado cayó sobre un abeto, pero éste quedó milagrosamente intacto, por lo que fue proclamado el árbol del Niño Jesús. Su forma triangular se explicó como representativa de la Santísima Trinidad, con el Dios Padre en la cúspide. El moderno árbol de Navidad proviene de Alemania y sus primeras referencias datan del siglo XVI. Hasta el siglo XIX no llegaría a Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Puerto Rico, China y Japón. En España empezó a penetrar en el primer cuarto del siglo XX y en la actualidad se encuentra arraigado en la mayoría de Europa y Latinoamérica.
Pavo en Nochebuena
El pavo llegó a Europa procedente de México, en el primer tercio del siglo XVI. Fue un recuerdo que trajo Hernán Cortés del Nuevo Mundo después de que los aztecas se lo dieran a probar. Allí era conocido con el nombre de guajalote. El pavo vivía también en estado salvaje en los bosques de Canadá. Los franceses que se aficionaron muy pronto a sus carnes lo llamaron dinde (de Indias). El pavo alimentó a los hambrientos colonos ingleses del Mayflower, que desembarcaron en Massachusetts el último jueves de noviembre de 1620. Desde entonces los americanos celebran esa fecha el día de Acción de Gracias con una comida clásica a base de pavo relleno.