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La Reserva Ecológica Cayapas, ubicada en el norte de la provincia de Esmeraldas, fue creada el 26 de octubre de 1995, con una superficie de 51,300 hectáreas y un rango altitudinal comprendido entre 0 y 35 msnm.
A la Reserva se puede acceder por tierra desde Ibarra, siguiendo la vía que lleva a San Lorenzo, principal poblado y centro de operaciones del área. La carretera está en buen estado y el recorrido dura unas 5 horas.
Otra posible ruta de ingreso terrestre consiste en viajar desde Esmeraldas hasta el poblado de la Tola, en el extremo sur de la Reserva; dos horas más de navegación a través del estero llevan a San Lorenzo. También, desde Esmeraldas se puede avanzar a Borbón, y luego continuar en canoa por el río Santiago hasta Maldonado. Desde allí se llega a San Lorenzo por vía terrestre.
La zona esta bastante poblada por habitantes afro-americanos, los que llegaron, según la historia, a Esmeraldas a mediados del siglo XVI. Según la tradición oral, un barco cargado de esclavos encalló en la costa de la actual provincia de Esmeraldas; los esclavos negros huyeron durante el percance y se instalaron en el sector. Posteriormente, según el historiador Serrano Quiroz, en el año 1600 hubo otro naufragio de similares características en las mismas costas. También, se sabe que estos territorios albergaron a esclavos negros que trabajaron en la Sierra y que lograron huir hacia Esmeraldas en busca de su libertad.
Durante sus primeros años de vida en estas costas, estos pueblos mantuvieron su propia forma de vida, ya que muchas expediciones realizadas para someter a los negros e indios fracasaron. Recién durante el siglo XVIII, con la incursión de la Iglesia, y, posteriormente, en la república, estos pueblos se integraron al ámbito nacional.
Hoy, comunidades de Awá y Chachis habitan las zonas de bosque húmedo tropical de tierra firme en las zonas adyacentes. En el área de la Reserva propiamente dicha habitan 26 comunidades negras dedicadas principalmente a la pesca y recolección de especies asociadas al manglar. Con la madera elaboran canoas, canastas y bateas destinadas, por lo general, al autoconsumo. Una fuente extra de ingresos es la explotación forestal.
El bosque de mangle, propiamente dicho, posee una baja diversidad de especies; no obstante, este mismo hecho origina una gran variedad de comunidades acuáticas que protegen el área continental de los fenómenos erosivos del mar. Además, cumple funciones ecológicas importantes como el reciclaje de nutrientes y el mantenimiento de la calidad de las aguas.
Sin lugar a dudas, el mangle ha estado íntimamente relacionado a las actividades del hombre desde tiempos remotos, pues se ha aprovechado y se ha dado distintos usos a casi todas las partes de este árbol.
Usos y amenazas
En los años 40 y 50, el mangle fue la principal fuente de obtención del tanino para la industria de la curtiembre, lo que depredó seriamente estos bosques hasta 1975, cuando se declaró la veda total para la extracción del tanino de su corteza. Asimismo, hasta los años 60 también hubo una sobreexplotación de madera de mangle para abastecer a los aserraderos de la Costa que la usaban en la construcción de viviendas resistentes al agua salada.
En las zonas de manglares hay varios ecosistemas acuáticos asociados a la inundación temporal por las mareas. El área incluye además algunas zonas habitadas donde existen cultivos en pequeña escala y pastizales para ganado.
Toda el área, incluyendo aquella que se encuentra dentro de la Reserva, está sometida a una fuerte presión antropogénica, en especial por la deforestación comercial, la expansión de cultivos de palma africana y palma de coco, la pesca, la caza y extracción de recursos marinos de las zonas de manglar. En menor escala, también constituyen una amenaza el turismo masivo, manejo intensivo de bosques, tala selectiva y agricultura itinerante.
La propiedad de las tierras en esta área es compleja, lo cual también hace difícil la situación de conservación. De manera específica, dentro de la Reserva Ecológica Manglares Cayapas-Mataje existen alrededor de 2.300 ha utilizadas por la industria camaronera. Alrededor de las principales poblaciones (Valdez, La Tola) y en las carreteras de acceso el nivel de deforestación es alto por la rápida expansión de la frontera agrícola, promovida por la creación de grandes monocultivos de palma africana y camaroneras, principalmente. Los Bosques Protectores La Boca-Quinto Piso y Humedal del Yalare están seriamente amenazados por la construcción de la carretera Borbón-Mataje. De igual manera, la construcción de la vía Ibarra-San Lorenzo ha promovido la colonización del área. La extracción de madera, tanto de forma artesanal como industrial, ha sido muy intensa durante las últimas dos décadas por lo que los remanentes de bosque que existen en buena parte del área están bastante alterados. La desecación y relleno del humedal son además amenazas potenciales para la Laguna de la Ciudad.
Si bien eventualmente se controlaron las actividades extractivas en el interior de este ecosistema, una nueva amenaza surgió en décadas recientes: el auge de las piscinas camaroneras. Su construcción requiere la deforestación de grandes áreas de bosque de manglar, y sus repercusiones ecológicas son tremendas: contaminación de las aguas por introducción de químicos, modificación del ecosistema y muerte de las especies bioacuáticas por la pérdida de su hábitat.
La deforestación de los manglares está directamente asociada a la disminución de las poblaciones de concha, pescado y cangrejo, entre otras especies, lo cual provoca, además, problemas sociales por la dependencia económica de muchas familias de las actividades de extracción de estos recursos.
ATRACTIVOS
Flora:
El bosque de manglar está formado fundamentalmente por cuatro tipos de mangle: el verdadero o colorado, el rojo, el blanco y el jelí. Por último está el mangle iguanero o negro, el de mayor tolerancia a la salinidad, frecuente en las islas e islotes que forman el mar y los ríos.
El ranconchal también es una zona característica de este ecosistema. Está formada por extensiones inundadas periódicamente por las mareas altas o por las lluvias intensas, cubiertas predominantemente por guarumos y una especie de helecho arbustivo que puede sobrepasar los 2 m de altura.
A más de las zonas de manglar y el ranconchal, la Reserva también incluye pequeñas extensiones de bosque húmedo tropical ubicadas hacia el sector continental y al interior de las islas. Gran cantidad de especies forestales están aquí: el peine de mono, el roble y el chapul: especie endémica de madera muy preciada.
En la Reserva también hay bosques de guandales, caracterizados por ser zonas pantanosas con suelos muy inestables, en los que hay árboles de cuángare, sajo, tangaré, ánime y sande.
Fauna:
Al manglar están asociadas muchas especies acuáticas: la concha macho, la concha hembra, el ostión y el piacuil, entre los moluscos, y el tasquero, el cangrejo azul, el cangrejo de manglar y el camarón, entre los crustáceos. Esta es una muestra de la diversidad biológica guardada por las raíces del mangle. La explotación artesanal de muchas de estas especies por parte de las comunidades aledañas ha sostenido su economía por décadas.
Entre los mamíferos más representativos está el periquillo o flor de balsa y un oso hormiguero pequeño que se alimenta frecuentemente sobre los árboles de mangle. Adicionalmente, la iguana verde es una de las especies de reptiles más comunes, cuya carne y huevos son consumidos por los lugareños.
En los ríos con gran caudal pueden observarse pato-cuervos y patos aguja. En los canales menores, en cambio, a la garza blanca, a la garza morena y a varios tucanes.
Entre los paisajes más representativos de la zona, podemos señalar:
Los manglares de Majagual:
Es el bosque de mangle con las especies más altas del mundo (entre 45 y 50 m).
La Tolita (Pampa de oro):
Allí se encontraron los restos arqueológicos de la cultura La Tolita, que habitó esta zona entre los años 500 aC y 500 dC, gracias a los hallazgos de esta cultura se ha podido determinar su profundo conocimiento del trabajo con cerámica y metales como el oro y el platino.
Estero El Viento:
Es la zona más adecuada para observar el bosque de mangle. El manglar está bien conservado y se pueden ver árboles de gran tamaño. Es posible continuar el recorrido, siguiendo los esteros, hasta Palma Real.
Las playas de San Pedro y Cauchal:
Tienen alrededor de 12 km de extensión, a las cuales se accede por vía fluvial, navegando por los esteros y el río San Antonio. En este sector es de interés la laguna de Cauchal, un sistema lacustre de agua dulce muy apetecido por el turismo de playa.
La población de Palma Real:
Ubicada en el límite norte de la Reserva y del país, Palma Real o Ancón es un atractivo por su singular organización comunitaria, no muy frecuente en la zona, además de los bellísimos paisajes de costa que ofrece. Tiene mucha palma, de allí su nombre, y el comercio es bastante intenso. Es el paso obligado para cruzar la frontera costera que separa Ecuador de Colombia.
La Cascada o Salto:
Ubicada en el sitio conocido como San Antonio, y cerca a los límites de la Reserva, es un salto de agua dulce, en donde muere el estero El Salto del tigre. Durante el acceso, por vía fluvial, es muy interesante observar el tránsito del paisaje desde el manglar al bosque húmedo tropical.
La Población de San Lorenzo y La Marimba
Se halla en el límite de la Reserva, fuera de ella. Allí existen hoteles, restaurantes y todas las facilidades para embarcarse y emprender cualquier viaje hacia el interior del área.
Entre manifestaciones culturales más importantes y vistosas esta la Marimba esmeraldeña, que es muy apreciada por las comunidades del lugar. Constituye un magnífico espectáculo de ritmo, música, seducción y colorido. Las escuelas de marimba de San Lorenzo poseen un variado repertorio. Además, en esta ciudad, durante el mes de junio se realiza un festival internacional de marimbas con representantes de países vecinos.
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