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La oferta de turismo en el norte de Pichincha es abundante. La tierra en todo el noroccidente es fértil y abundante en árboles, aves diversas, flores como las helicóneas, bromelias, crotos, anturios, orquídeas. En el bosque viven diversas especies de colibríes y mariposas; pájaros de canto penetrante como los horneros, los tucanes y pechiches negros.
El bosque húmedo y nublado cuenta con árboles de guayacán, caucho, copal, tangarí, sandi, colorado, jigua, canelo. Por la acción de los habitantes se ha puesto freno a los desaprensivos depredadores que estaban acabando con las especies maderables.
En la zona se realizan experimentos sobre cultivos de lujo, tales como una flor de color morado de la que obtienen perfume caro; una planta cuyas hojas son más dulces que el azúcar; la hoy ensalzada dulcamara y el fruto noni, a los que atribuyen poderes extraordinarios; cacao, café, banano, etc. Además de servir para el turismo, particularmente para extranjeros que buscan la paz del bosque subtropical, es un laboratorio experimental para difundir nuevas especies, o especies mejoradas.
Hace muy bien el Ministerio de Turismo al recordar que nuestro Ecuador tiene todo; y que es aconsejable conocerlo para amarlo. El turismo interno es accesible, variado y satisfactorio; pero, en algunas partes, se debe mejorar la atención al turista, particularmente sin elevar los precios en forma desmesurada.
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